One-Shot: Un desastre de Navidad

Fic de xblindmag. Traducido por MizukyChan

Un desastre de Navidad”

T.K. sonrió, mientras giraba alrededor de Bill otra y otra, y otra vez, envolviéndolo cada vez, con una nueva capa de luces de Navidad. El pelinegro estaba sentado en el suelo, junto al árbol navideño, que se suponía estaban decorando. El árbol estaba a medio decorar, cuando el par comenzó a desempacar las luces, lo cual los guió a su situación actual, como resultado de que Bill se tropezó cuando las luces se enredaron en sus talones.

¿Ya terminaste? —Preguntó Bill, poniendo más atención al especial navideño de Charlie Brown que a las locuras que estaba haciendo T.K.—. ¿En realidad no intentas colgarme todas las luces encima, cierto?

T.K. se alzó de hombros, girando alrededor de Bill una vez más.

Bill suspiró—. Genial. Siempre quise ser un árbol de Navidad.

No eres un árbol. Eres un regalo —señaló T.K.—. Además, el lazo está en tu cabello.

Mucho mejor, soy un iluminado regalo de Navidad.

Exactamente. Una vez que termine con las luces, sólo necesitaré poner una tarjeta, dirigida a Mami Tomi y la pegaré en tu cierre.

¡T.K.! —Bill saltó para moverse, pero no pudo, porque sus brazos y piernas también estaban aseguradas con las luces—. Okey. Ya fue suficiente. Ya quítame estas condenadas luces.

T.K. rió con ganas, retrocediendo para admirar su esfuerzo, mientras Bill se contorsionaba donde estaba sentado—. ¡Aw, pero es tan divertido! A Mami Tomi le encantará su regalo.

¡T.K.!

Está bien. Está bien —T.K. rió una vez más. Comenzó a girar en dirección opuesta a la que había tomado, pero descubrió que las luces habían empezado a enredarse mientras intentaba quitarlas—. Ups —resopló, mientras intentaba separarlas con mucho cuidado.

Tom entró a la sala un momento después. Alzó una ceja al ver a Bill, prácticamente, atado con luces navideñas.

Oh, ¿un regalo para mí? —Sonrió de lado, mientras se arrodillaba junto a su novio—. ¿Puedo abrirlo ahora?

Te dije que le gustaría —T.K. fingió una tos. Bill le dio un codazo, tanto como pudo al estar metido en ese predicamento.

Muy gracioso. Ahora ayúdenme a salir de estas cosas.

¿Entonces, sí puedo abrirte ahora? —Tom metió un dedo entre los cables y tiró hacia el frente, ganándose un pequeño grito de Bill.

Tom… —murmuró el pelinegro, cerrando los ojos mientras Tom le robaba un beso—. Mis padres están justo en la habitación del lado.

Y nosotros solíamos jugar en tu habitación, aquí mismo, cuando ellos estaban en el primer piso, en la sala.

¡Había más distancia! —Se defendió Bill, sus mejillas se pusieron rojas de vergüenza.

Que suerte que ellos tenían distancia, mientras que alguien, estaba atrapado en la misma habitación mientras ustedes lo estaban haciendo —T.K. achinó los ojos a la pareja, que sonrió divertida.

Te dije que le compráramos tapones de oídos —murmuró Bill.

Oh, claro, porque hacen tapones de oídos para muñecos —Tom rodó los ojos.

Pudimos haber improvisado. Tú practicaste costura con él, cuando te estabas preparando para tu trabajo. No veo por qué no pudiste hacer unos lindos tapones para el muñeco.

Él está bien —Tom agitó la mano, quitándole importancia. Rodó los ojos, mientras Bill se reía y T.K. fingía que tenía un tic nervioso por el trauma.

¡Bill! —Llamó Simone mientras entraba a la sala, mirando a su hijo, llevando guantes de cocina en las manos—. Las galletas están listas, si quieres empezar a decorarlas… —su oración quedó en el aire cuando finalmente vio a Bill, todavía atado con las luces, con los gemelos sujetando cada lado de los cables. Ella alzó una ceja y disimuló una risa.

¿Las galletas están listas? —Preguntó Bill, contorneándose nuevamente por liberase—. Iré en un segundo.

Cuando sea que estés listo —ella sacudió la cabeza, divertida, mientras retrocedía a la cocina.

Veinte minutos más tarde, Bill estaba libre de las luces. Rápidamente se escapó a la cocina, dejando atrás a los gemelos riendo, para que ellos terminaran con el árbol. Tom ayudó a T.K. a poner las luces, esta vez en el árbol, para seguir con las guirnaldas y algunos otros adornos. Una vez que el árbol estuvo completo, Tom fue a decirle a Bill que regresara, para que le diera el visto bueno a las decoraciones. Se detuvo en la cocina, para ayudar a los padres de Bill a terminar con la cena. Bill ya había terminado de decorar las galletas, así que se escapó para darle una mirada al árbol. Se detuvo en la sala y sus ojos de inmediato se emocionaron, ante el árbol completamente decorado e iluminado.

Luego notó unas piernas que sobresalían por detrás.

Bill arrugó el ceño, confundido. Se aproximó al árbol y se agachó, descubriendo que T.K. estaba recostado en el suelo, medio debajo del árbol. Bueno, la verdad es que estaba debajo del árbol todo lo que su cuerpo le permitía, ya que la parte de abajo del árbol, no era tan grande tampoco.

¿T.K.? —Bill soltó una risita, agachándose para tocar los dedos con calcetines de T.K.—. ¿Qué estás haciendo? ¿La búsqueda del tesoro o algo así?

Las manos de T.K. estaban debajo de su cabeza, como apoyo, él simplemente estaba mirando hacia arriba, entre las delgadas ramas. Sin moverse, respondió—. No lo sé. Yo sólo… quería hacer esto.

¿Acostarte debajo del árbol? —Preguntó Bill. Confusión evidente en su voz.

T.K. asintió—. Acostarme debajo de un árbol de Navidad, esperando conocer a mi nuevo dueño…

Bill se tensó levemente, dándose cuenta exactamente lo que T.K. quería decir con esa oración. T.K. debió notar su reacción, porque rápidamente levantó la cabeza, sólo para chocar con un par de adornos colgados y enviarlos al fondo de las ramas.

Bill, yo… ¡no es nada! Sólo un poco de curiosidad, ya que, ya sabes… Navidad es un momentos muy importante para los muñecos y juguetes. Quiero decir… hasta Mami Tomi conoció a su primer dueño en Navidad. Yo nunca había celebrado la Navidad hasta ahora, por eso…

Bill sacudió la cabeza y sonrió con suavidad. Estiró una mano y juguetonamente, empujó la cabeza de T.K. de vuelta al suelo, luego tomó los adornos caídos y los reacomodó.

Lo entiendo. No te preocupes —El mismo Bill giró y se recostó sobre su espalda, justo al otro lado del árbol. Miró hacia arriba, descubriendo que mirándolo desde ese ángulo, se veía realmente adorable. En realidad se sentía como si él estuviera rodeado de todos esos adornos y luces y se sintió lleno de esa sensación de alegría. T.K. lo imitó, desviando la vista de Bill de regreso al árbol. Dejó salir un pequeño suspiro, mientras sus labios se curvaban en una pequeña sonrisa.

Tom, que había observado toda la escena, desde el umbral de la puerta de la sala, caminó hasta el árbol también. Se sentó frente al árbol, de piernas cruzadas, entre Bill y T.K., llevó la cabeza hacia atrás, mirando el árbol desde abajo hasta la estrella de la punta. Sin dejar de ver la brillante estrella, estiró una mano para tomar la de Bill en la suya. El pelinegro le dio un leve aprentoncito.

&

Bill se estiró en la cama, gruñendo suavemente, mientras sus adormecidos ojos, parpadearon hasta abrirse. Suspiró somnoliento, apretando los ojos otra vez, al notar la leve luz que se colaba por sus viejas cortinas. Era raro dormir en su antigua cama otra vez. No sólo era más pequeña que la de su apartamento, sino que había algo en ella que le hacía sentir que ya no era su “casa”. Tal vez sólo estaba demasiado acostumbrado a su departamento.

O tal vez era el hecho de que faltaba un cuerpo junto a él.

Los ojos de Bill se abrieron de golpe al darse cuenta de eso. La cama en realidad era pequeña, pero por supuesto, Bill y Tom le insistieron a los padres del pelinegro en que no dormirían separados, ni siquiera por una noche. Obviamente se guardaron el hecho de que ellos ya habían compartido esa pequeña cama mientras Bill estaba terminando la escuela. No es que Tom hubiera tenido donde ir en ese entonces…

¿Tom? —Bill lo llamó suavemente, mientras se sentaba mirando feo a la tenue luz de la ventana. Dio una mirada al reloj de la mesita de noche, descubriendo que eran casi las cinco de la mañana y por tanto, estaba casi oscuro, salvo por esa tenue luz.

Se frotó los ojos mientras esperaba, pensando que Tom había ido al baño o algo así. Pero como los minutos pasaban y Tom todavía no aparecía, Bill suspiró y se obligó a salir de la cama.

No podía dormir si Tom no estaba junto a él. Eso era todo.

¿Tom? —Susurró, asomando la cabeza fuera de la habitación. Podía ver las luces del árbol de Navidad brillando desde la sala, en el primer piso. Mientras se aproximaba a las escaleras, para ver si Tom estaba ahí, sus cejas se levantaron por la sorpresa de ver un hombre con traje rojo, cargando una bolsa bastante pesada. El hombre se arrodilló junto al árbol de Navidad, abrió la bolsa y comenzó a apilar varios regalos debajo del árbol.

Asegurándose de ser lo más silencioso posible, Bill bajó por las escaleras. Aguantó las ganas de reírse cuando estuvo detrás del hombre de rojo. Levemente movió el pompón blanco del gorro rojo del hombre.

Hola extraño —susurró suavemente.

¡Bill! —Tom giró sorprendido, poniéndose rápidamente de pie. Incluso con la pequeña fuente de luz que venía del árbol de Navidad, Bill estaba seguro que vio las mejillas de Tom sonrojarse por la vergüenza. Soltó una risita y se presionó más cerca, pasando un dedo por el borde blanco de la ropa de Tom.

¿Estás jugando a ser Santa Claus este año? —Preguntó, incapaz de dejar de sonreír.

Simone me obligó —admitió Tom, soltando un suspiro—, pero tuve la suficiente suerte de hacerla cambiar de idea sobre usar esa horrible barba blanca.

Creo que eres un Santa muy apuesto —dijo el pelinegro, pasando los brazos por el cuello de su amado, sonriendo al sentir a Tom pasar los brazos por su espalda baja—. Pero tengo que decir que estoy decepcionado porque me abandonaste en mitad de la noche, sólo para jugar a disfrazarte.

Como dije, Simone me obligó. Ella se metió en mi cabeza, diciéndome que debía poner los regalos cuando todo el mundo estuviera durmiendo, lo que me trajo aquí a esta horrorosa hora de la noche.

Suena a algo que mi mamá haría, pero… —se detuvo, apenas conteniendo un bostezo—, ahora que los dos estamos levantados. ¿Quieres darme una pista sobre mis regalos?

Bill Trumper, sigue con esa actitud y vas a terminar con un pedazo de carbón este año.

Bill fingió un puchero y se presionó más cerca de Tom—. Pero he sido tan bueno este año…

Tom soltó una risita ronca, juntando sus narices y provocativamente, uniendo sus labios—. No estoy tan seguro de eso…

Apenas terminó la oración cuando Bill presionó sus labios con firmeza esta vez. Tom sostuvo a su novio firme contra él, haciendo un sonido de gusto cuando el pelinegro lamió y succionó su aro del labio. Sus labios se amoldaban a la perfección, sus lenguas apenas se encontraron, porque mantenían sus besos como una simple unión de sus labios. Por ese momento, en la quietud y rodeados sólo por el suave parpadeo de las luces de Navidad, esos besos gentiles eran suficiente. Pese a las provocaciones de segundos antes, el simple hecho de estar juntos de esta forma era todo lo que ellos deseaban.

Tom y Bill estaban jadeando suavemente cuando se separaron. Sus frentes permanecieron juntas, sus labios apenas estaban separados, lo que les permitía sentir el cálido aliento del otro. Gentilmente, Bill paseó su dedo pulgar por la nuca de Tom, mientras sentía como la mano de su novio acariciaba su espalda. Sus ojos parpadearon hasta estar completamente abiertos y encontró los de Tom mirándolo. La mirada del trenzado era gentil y llena de cariño y Bill sintió que se había vuelto a enamorar de Tom. Con cuidado apretó sus brazos, tirando de Tom en busca de otro beso, uno que Tom estaba más que feliz de dar.

Un momento después de que ese beso fue iniciado, escucharon otra voz en la habitación.

Yo… vi a Papi besando a Saaaaaanta Claus… (*)

Bill exhaló una risa, sonriendo contra los labios de Tom cuando éste dejó salir un gruñido cabreado. Bill le dio a su amado un beso más largo, antes de separarse y mirar feamente al cuerpo enterrado en mantas que estaba sobre el sillón.

Bueno, es bueno saber que mi rol de padre no ha cambiado sólo para mantener correcta la letra de la canción —comentó Bill al montón de mantas, que ahora temblaba con risas silenciosas.

Porque tú siempre serás mi Papi Billi —respondió T.K. con diversión evidente en la voz.

Todavía no entiendo cómo me volví la madre en todo este asunto —dijo Tom.

Oh, no te enojes —Bill sonrió, recordando la siguiente letra de la canción, haciendo cosquillas bajo la barbilla de Tom, aunque faltaba la “barba blanca como la nieve” (*)

Qué gracioso habría sido, si Mami hubiera visto a Papi besando a Santa Claus anooooche…

Tú… —Tom alzó una ceja y señaló con el índice a T.K.—. Cállate y ve a dormir o de verdad te voy a quitar todos los regalos de este año.

De inmediato, T.K. se tapó la cabeza con las mantas, pero Bill y Tom todavía podían escucharlo reírse suavemente. Tom suspiró y Bill también rió.

Oh, no seas malo con el niño —Bill le dio un pequeño codazo a Tom.

Tú también deberías estar de vuelta en la cama, ve a dormir —Tom dejó un pequeño piquito en los labios de Bill. Y sonrió coqueto cuando se alejó.

Hey, yo sólo dije que no fueras malo con el niño —dijo Bill con un puchero exagerado.

Tom unió sus labios en un beso más largo, antes de alejarse de los brazos de Bill. Volvió a tomar su abandonada bolsa de los regalos, acercándola y haciendo un gesto con la mano para alejar a Bill.

Ya ve. A la cama o no hay regalos.

El pelinegro rodó los ojos, divertido—. Idiota —murmuró, dándole una firme nalgada a Tom cuando estaba inclinado, recogiendo un regalo. Tom rió e intentó repetir el gesto con el menor, pero Bill se alejó de su alcance.

Bill le quitó una de las mantas a T.K., ganándose un ¡Hey! Como reclamo, y se dejó caer en otro de los sillones. Se enrolló sobre los cojines y se cubrió con la manta, sonriendo inocentemente cuando se encontró con la mirada de Tom. Luego copió la acción previa de T.K. y se tapó la cabeza con la manta, antes de exagerar un gran ronquido. Tom rodó los ojos y rió.

Bill había intentado quedarse despierto un par de horas hasta que saliera el sol, pero aparentemente estaba más cansado de lo que pensaba. No llevó mucho para que sus párpados se volvieran pesados, después de cubrirse con la manta, y su cabeza comenzó a caerse, antes de que el sueño le ganara la partida. Apenas fue consciente cuando gentilmente retiraron la manta, sólo para acomodarla debajo de su barbilla. Suspiró pesadamente, sus labios se curvaron en una sonrisa cuando sintió un par de labios besando su mejilla.

Feliz Navidad —susurró Tom, arrodillándose junto al sillón y poniendo su cabeza en las piernas estiradas del pelinegro.

Abriendo los ojos por sólo un segundo, Bill parpadeó y estiró una mano debajo de la manta. Tomó la chaqueta roja de Tom y tiró de ella hasta que sintió el peso en el sillón y la calidez familiar a la que se aferró de inmediato. Se acurrucó contra el costado de Tom, bostezando una vez más, mientras se daba cuenta de que sus dedos se entrelazaban con otros.

Feliz Navidad, Tomi.

& FIN &

Aaawww, que bonito. ¿Les gustó? Este fue el último especial de la serie “Simplemente Desastroso” y me ha encantado traducirla para ustedes. Como ya saben, los permisos los tiene Analif, quien tradujo la primera temporada y el resto lo compartí yo con ustedes. Gracias a GGG por haber solicitado esta traducción desde el año pasado y muchas gracias a todos ustedes, amados lectores, por haberme acompañado con cada lectura y comentario. Besos y será hasta el siguiente proyecto.

Traductora del fandom

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *