Un desastre más

Notas: Este one-shot tiene lugar después del beso de Tom y T.K. en la cocina en el capítulo 10 de “El verdadero Desastre”

Un desastre más” de tomgasm

Tom entró caminando a la cocina, soltando un sonoro suspiro, que hizo eco en la oscura habitación, mientras sus pisadas sonaban pesadas y se arrastraban a medida que avanzaba. Había sido un largo día en el trabajo, no había duda, especialmente porque su jefe le pidió que se quedara tiempo extra.

Aparentemente hoy era un nuevo día de entrega de la marca nueva que entregaba accesorios y ropas para los muñecos T.K.; Tom también notó que hasta el muñeco comenzaba a usar bling-bling en su atuendo. Tenía suerte de ya no tener que vestir esas prendas; las imitaciones de diamantes no eran su estilo y no podía soportar que todo su guardarropas estuviera decorado tan deslubrantemente.

A T.K. por otro lado, probablemente le encantaría la nueva entrega y Tom era lo suficientemente magnánimo, como para llevarle un set. Por supuesto, ser contratado como la mascota personal del show de TV de T.K., tenía sus ventajas.

Se adentró más en la cocina y dejó su bolso en el mostrador. Sus llaves sonaron fuertemente cuando cayeron en la superficie. Estiró la mano y encontró el interruptor, encendiendo la luz, decidiendo que en verdad necesitaba una taza de algo caliente antes de ir a la cama.

Al encender la luz, se encontró con una visión que no esperaba.

—¡Hola, Mami Tomi! —Dijo fuerte una voz detrás de él, haciendo notar su presencia, que claramente no había sido notada antes.

Tom sintió que el corazón le saltó hasta la garganta cuando giró de golpe; su pecho latía fuertemente, cuando el sonido de su doble lo sobresaltó notoriamente. Llevó una mano al pecho y respiró profundamente al descubrir quién era.

—Oh, joder, T.K. Me asustaste más que la mierda.

El otro hombre soltó unas risitas mientras se ponía de pie, corriendo la silla en la que estaba sentado. Tom miró alrededor y se dio cuenta que obviamente había estado sentado ahí por un rato; había una taza medio vacía de algo, frente a donde había estado sentado. Luego se confundió mucho.

—¿T.K.? —Se detuvo, mirando alrededor—. ¿Por qué estabas sentado en la oscuridad?

Lucía como si en realidad no se hubiera dado cuenta de la falta de luz en la habitación. Honestamente era imposible no darse cuenta que la luz estaba apagada, y ¿por qué estaba ahí?

—Yo estaba… —divagó, arrastrando las palabras, mientras buscaba a excusa—. No lo sé, esperándote, supongo.

Se movió hasta el mueble de los vasos y sacó otro. Tom lo estaba mirando curiosamente y luego, volvió a mirar alrededor, notando ahora, la falta de un segundo humano en el lugar. Se mordió el labio, confundido y levantó una mano, para rascarse una ceja.

—Uhm… —T.K. levantó la vista para mirarlo—. ¿Dónde está Bill? ¿Está durmiendo?

Giró hacia el reloj y notó que sólo eran las 9.30 Claro que estaba oscuro, pero en realidad todavía no era tan tarde y no creía que Bill estuviera durmiendo. A menos que, pensó para sí mismo, Bill también hubiera tenido un largo día.

T.K. tarareó su respuesta—. No —negó con la cabeza—. Fue a la casa de Andreas. Iban a tener una noche de películas o algo así. Se supone que yo debía decirte.

—Oh, ¿entonces estará fuera toda la noche?

T.K. se ahogó un poco después de esa oración, lo que hizo que el primer adulto se sintiera nervioso. De pronto ya no tenía tantas ganas de tomar algo caliente; sólo quería su cama.

El más joven habló y, lentamente, se acercó a Tom—. Sip, esta noche sólo somos tú y yo.

—Bueno, uh… —Tom se aclaró la garganta y miró el reloj, decidiendo en ese momento, que estaba cansado. Había sido un día súper largo y le dolía un poco el cuerpo, definitivamente era tiempo de ir a acurrucarse en sus sábanas para pasar la noche—. Creo que me iré a acostar ahora. Buenas noches T.K. y, uh, que duermas bien.

Siendo esas sus palabras finales, rápidamente salió del área de la cocina y se dirigió a su habitación. Estaba ansioso de meterse a la cama, dormir mucho y dejar descansar su cansado cuerpo.

Se quedó dormido rápidamente esa noche.

&

La mañana le trajo una gran fatiga y Tom se demoró en despertar. Sentía que tenía que arrastrar cada una de sus extremidades para ser capaz moverse un poco, y tenía una sensación de vértigo encima de todo eso. ¿Por qué no se podía levantar bien esa mañana? La pregunta lo atormentó mientras bostezaba, todavía cansado por la falta de sueño, se levantó y caminó a la cocina, buscando algo de café.

¿Dónde está la cafetera? Pensó Tom para sí mismo, confundido, porque usualmente estaba justo ahí y ahora, no estaba. Giró y notó a T.K., sentado solo en la mesa, en una posición similar a como lo encontró la noche pasada. Lo saludó, asintiendo con la cabeza.

—Hey, uhm —habló con un poco de dificultad—. ¿T.K. dónde está la cafetera?

—Oh, pensé que mejor la mandaba a arreglar, la van a devolver cuando esté lista —respondió la voz de T.K., pero algo le pareció extraño a Tom. Creyó haber haber escuchado una voz idéntica salir de su habitación , excepto que cuando miró en dirección de T.K. cuando hablaba, se dio cuenta que su boca no se movía. Y para ser honesto, no se escuchaba como que la voz salía de él en absoluto.

Lentamente giró la cabeza y, curiosamente, dio una mirada detrás de él. Ahí había, de pie, una copia exactamente idéntica al muñeco de T.K., pero con forma completamente humana. Tom estaba que rompía algo en ese punto, negó con la cabeza—. Oh, no. No otro más.

Él mismo apenas podía aguantar a T.K. y era imposible que pudiera soportar que otro muñeco T.K. cobrara vida y tratara de aterrorizarlo. Además, ¿cómo se supone que debería llamar a éste, si Tom y T.K. ya estaban ocupados? ¿Tom Dos?

Es como si lo que Tom estaba pensando en su cabeza fuera dicho en voz alta, porque la cabeza de Tom Dos se levantó y le sonrió de lado, antes de mirar algo en la distancia detrás de él. Él habló y Tom hizo una mueca, porque tenía un sonido idéntico al de su propia voz. Ya era lo suficientemente malo escuchar a T.K. hablar igual que él y, aunque ellos obviamente tenían diferencias al escoger las palabras y el tono que empleaban, la voz de fondo seguía siendo la misma.

—¡Hola, Tom! —Tom Dos asintió hacia el otro extremo de la habitación—. ¿Dónde está Tom?

El Tom original sintió la necesidad de decir que estaba justo ahí, pero cuando volvió a girar, se dio cuenta de algo aterrador. Tom Dos no estaba hablando con el Tom sentado junto a la mesa, estaba hablando con uno de los otros tres Tom que acababan de entrar en la habitación. ¿Cinco Tom más? ¿Cómo le iba a explicar esto a Bill? ¿Y de dónde estaban saliendo todos estos dobles de Tom? Obviamente tenían que venir de los muñecos T.K., pero ¿acaso eso significaba que ahora todos los muñecos estaban cobrando vida?

—Oh, mierda —murmuró Tom y miró de vuelta a Tom Dos, quien estaba haciendo una especie de saludo de manos con otro Tom más que había entrado en la habitación. ¡Esto tenía que parar! ¿Qué tal si Bill llegaba a casa y veía a todos estos Tom y no pudiera descifrar cuál era su Tom?

—Por supuesto que no podría hacerlo —murmuró Tom para sí mismo, casi golpeándose en la cabeza—. ¿Dónde empezaría?

—¡Hola, Tom!

—¡Tom, mira lo que encontré!

—¡Hey, Tom, vamos, tío, vamos!

—¡Tom!

Estaban todos hablando entre ellos y el Tom original, no podía soportar seguir escuchando su nombre. Quería que todos se fueran, o que se callaran y lo dejaran pensar, pero por alguna razón, no podía. Su mente no podía procesar los pensamientos, hasta que escuchó una voz que no era idéntica a la de los otros.

—¿Tom? —La voz era mucho más tranquila y Tom giró rápidamente, Bill estaba de pie allí, en el umbral de la cocina, mirando confundido, preguntándose por qué había tanta gente del mismo tipo en el lugar.

Tom entró en pánico al tratar de formar una frase coherente—. ¡Bill! Por favor, puedo explicarlo. Yo no…

—Oh, hey Bill, que linda playera. —Tom se congeló. Sus ojos se abrieron grandemente cuando vio lo que pasaba frente a él. Pensó que las cosas no podían empeorar con tantos dobles de Tom en la habitación, pero sí podía ir peor. Miraba al duplicado de su novio, porque dos Bill más entraron en la habitación. Esto no podía estar pasando.

Retrocedió lentamente, negando con la cabeza—. No… ¡No, no, no!

Estaban todos hablando y se hacían más ruidosos y ninguno de ellos parecía notar que todos eran iguales y eso estaba volviendo loco a Tom. No podía alzar la voz más que ellos, incluso cuando gritó—. ¡Bill!

&

—¡Tom! ¡Mami Tomi, despierta! —El menor de los dos lo sacudió por el hombro, causando que Tom despertara abruptamente. Se sentía enfermo y, mientras su cabeza punzaba, su aliento se agitaba. Pero miró alrededor y vio que T.K. estaba sentado en la cama junto a él, con una mano en su hombro, inclinado sobre él.

Su mirada recorrió la habitación, ansioso por ver si había más gente ahí, específicamente, más Tom. Cuando le pareció que estaba despejada de más dobles, suspiró y se calmó un poco—. Santa mier…

—¿Estás bien? —Preguntó T.K., su voz preocupada volvió a salir a la superficie.

Tom asintió y se frotó la cabeza al darse cuenta que todo había sido una loca pesadilla—. Sí, sólo fue un sueño extraño. Tú estabas ahí… creo.

—¿Tú crees? —Preguntó curioso, sentándose más arriba en la cama, más cerca de Tom.

—Sí, bueno, había muchos como tú.

—¿Más muñecos?

—Sí —confirmó Tom—, excepto que todos estaban vivos. Todos cobraron vida y todos estaban en la cocina.

T.K. soltó una risita ante esa idea, sabiendo el estrés que ponía sobre Tom y Bill, algunas veces. Pero no podía imaginar cómo sería para ellos cuidar múltiples T.K., los haría envejecer más rápido, seguramente.

—Sí, bueno, fue sólo un sueño… ¿Qué estás haciendo despierto? —Preguntó de pronto, dando una mirada al costado, a T.K. Parecía ser muy temprano por la mañana, porque Tom tuvo la oportunidad de dar un vistazo a la ventana. Apenas estaba amaneciendo, lo que significaba que era temprano y también significaba que Tom podría volver a dormir.

T.K. lucía un poco ansioso y Tom se sintió curioso, porque no era un comportamiento común de su personaje. Como no habló, Tom decidió hablar por él.

—¿T.K. estás bien?

—Sí, bien —le quitó importancia—. ¿Por qué lo preguntas?

—Estás actuando un poco extraño.

Soltó una risita en esos momentos, todavía intentando alejar todas las sospechas que Tom pudiera tener. Pero el mayor de los dos, captó su hilo de pensamiento, porque su comportamiento era completamente diferente a como T.K. era usualmente y todavía no estaba seguro de qué pensar.

Le dio una mirada, para decirle que lo esperaba—. T.K., dime qué está pasando.

—Uhm… —lucía nervioso, otra cosa que agregar a la lista de emociones inesperadas en T.K. Pero Tom se quedó en silencio y dejó que el muñeco hablara cuando estuviera listo. No tardó mucho, pero tuvo que arrastrar un poco las palabras—. ¿Sabes? Cuando nos… mmm, cuando estabas en la mesa con los helados y entonces yo…

Divagó, pero no se necesitaba ser un genio para saber a dónde iba con esto. Pero Tom todavía lo espera expectante, esperando saber exactamente qué era lo que quería decir T.K. Si quería hablar sobre ello, entonces estaba bien con Tom; si quería disculparse, por él estaba bien también. Si T.K. quería…

No tuvo tiempo determinar sus pensamientos, antes de que T.K. volviera a envolver el cuello de Tom, igual a como había hecho antes, y acercó su cara. Juntó sus labios, haciéndolo rápido y fuerte, como si tuviera miedo de no tener la oportunidad de terminar. Él lo besó, dejando que su lengua pasara por el labio inferior de Tom otra vez, tratando de entrar en su boca, para probar su sabor otra vez, pero fue empujado cuando tuvo la oportunidad.

Fue separado de Tom, pero la expresión preocupada y confundida que Tom tenía en la cara, le hizo difícil continuar. Intentó mover la cabeza hacia adelante otra vez, pero las manos de Tom en su pecho, lo detuvieron.

—T.K. —dijo Tom sin aliento—. ¿Qué estás haciendo?

—Te… ¿estoy besando?

—Créeme, ya me di cuenta de eso. ¿Por qué?

Se alzó de hombros—. Bueno, Bill no está aquí.

—Sólo porque Bill no está aquí, no significa que puedes besarme cuando te de la gana —lo interrumpió Tom, sonando más duro de lo que intentaba. Sin embargo, no sabía qué decir porque, aunque su cerebro le decía que debía regañar a T.K. por esto, su estómago le decía lo contrario.

El otro rodó los ojos—. Oh, vamos, Tom. Dime que no te gustó y te dejaré tranquilo. Pero sé honesto conmigo…

Divagó un momento, sólo para poner la mano plana sobre la entrepierna de Tom. Escuchó salir un jadeo desde la garganta de Tom y presionó la mano contra él, sintiendo que el otro hombre se excitaba con sus toques. Podría culpar todo lo que quisiera a sus instintos de macho, pero T.K. sabía que a Tom le gustaba esto.

—Sólo dime que no te gusta —continuó—, y me detendré.

—T.K. yo…

—Ssshhh. No necesitas decir mi nombre. Sólo dime que no te gusta —continuó frotando la mano, con más firmeza esta vez, sólo el endeble material del bóxer de Tom los separa del contacto piel con piel. T.K. sabía en su mente que Tom no sería capaz de aguantar, porque Tom era igual que él. Él sabía más del hombre trenzado de lo que el original pensaba.

Tom nunca respondió y T.K. tomó esto como un consentimiento no verbal para proseguir. Se lamió los labios levemente, mientras sus dedos hacían contacto con el borde y deslizó hacia adentro sus dedos, tirando del elástico. No tardó mucho, para que Tom llevara la cabeza hacia atrás, encontrando que era difícil ver mientras T.K. hacía esto. Sintió como la mano se movía hacia abajo y envolvía su miembro rígido, sujetando la base, sin pensarlo dos veces. Tom estaba murmurando algo para sí mismo y maldijo que le gustara tanto cuando alguien más lo tocaba.

Jadeó sonoramente cuando T.K. sostuvo su carne con firmeza, tirándola con una mano, mientas con la otra, bajaba el bóxer. Las caderas de Tom se levantaron voluntariamente, mientras sentía que su ropa interior era bajada por sus piernas hasta los tobillos; los terminó de quitar con los pies, quedando desnudo y recostándose para el placer de T.K.

Claro que Tom también estaba sintiendo placer, pero la expresión que Tom acababa de captar en los ojos de T.K., era algo que podía reconocer enseguida. T.K. lucía como si pudiera correrse sólo mirando el cuerpo desnudo de Tom, por como estaba presentado ante él.

Afortunadamente, no planeaba quedarse sólo mirando.

—T.K. —la voz de Tom sonaba rasposa, moviendo la cabeza de lado a lado, como si estuviera pensando mucho en esos momentos—. ¿Tú sabes que este no es el comportamiento normal de… bueno, nosotros?

Respondió enderezándose para deshacerse rápidamente de sus propios bóxer, arrojando al suelo la última prenda de ropa, para volver a subirse a la cama. No retomó la posición al costado de Tom, envolviendo el miembro de Tom con la mano. En cambio, T.K. encontró más interesante sentarse en un punto, mientras gateaba por sobre el hombre mayor. Se sentó para que sus pollas se frotaran, mientras se mecía a un ritmo continuo que T.K. marcaba.

—Esto… esto no está bien —Tom intentó defender el último pedazo de cordura que le quedaba, pero no parecía servir mucho, como para hacer algo. Intentó usar su último rastro de auto-control, pero todo se hundió en el profundo deseo te sentía por la versión más joven de él mismo.

Todavía no podía comprender lo extraño que era estar haciendo estas cosas con un duplicado de su propio cuerpo, pero trató de ignorarlo. Estaba sintiendo tantas cosas cosas raras al estar con T.K., por supuesto que era diferente a Bill. Con Bill, sentía amor y lo sabía, pero con T.K., era como tener un compañero misterioso de masturbación, por raro que esto sonara. Esto en realidad no podía contar como estar con alguien más, porque originalmente eran el mismo muñeco que había cobrado vida, así que era como… liberarse con un hermano.

Eso calmó a Tom lo suficiente como para que no se preocupara por lo que estaba pasando y sólo disfrutara mientras pudiera. Lo estaba disfrutando, eso era jodidamente cierto.

—T.K. —Tom levantó las caderas contra el otro, llevándolo consigo cuando consiguió sujetar la cintura del chico—. Creo que necesitamos…

—Traeré el lubricante. —Se inclinó hacia adelante rápidamente, dejando brevemente sus labios sobre los de Tom, antes de dejar la cama y correr por la habitación. Parecía que estaba esperando hacerlo en cualquier momento. Parecía como si se hubiera escapado, dejando a un confundido Tom, sentado ahí un momento.

Sostuvo la mirada un instante, después que T.K. regresó a la habitación, con un condón en una mano y el lubricante en la otra. Tom tenía la boca abierta—. Wow, T.K. cálmate un momento.

—¿Qué pasa?

—Yo sólo… friccionarnos es divertido, pero… —admitió y se mordió el labio nerviosamente—. ¿Tenemos que hacerlo todo?

Mirando el condón en su mano, el otro chico suspiró y su mano pareció caer, derrotada. Tom todavía le pertenecía a Bill; él era su primer muñeco y su amante y, técnicamente, se suponía que sólo ellos podían hacerlo todo juntos. Él sabía que Tom tenía razón.

—¿Podemos, hacer algo más entonces? —Preguntó esperanzado.

—¿Qué tienes en mente?

—Bueno —dijo seductoramente, caminando hacia la cama, para sentarse una vez más. Gateó, poniéndose sobre sus rodillas, mientras ponía las manos en los dos tobillos de Tom, separando sus piernas para ubicarse entre ellas. Había un rastro de nerviosismo en la cara de Tom, pero las pequeñas caricias de los dedos de T.K. en sus muslos, lo calmaron—. Algo… todavía por esta área.

—Yo… —Tom se detuvo—, tampoco quiero que me folles, T.K.

—No era lo que iba a sugerir —T.K. soltó una risita—, pero me encantaría hacértelo alguna vez.

—¿Alguna vez?

—¿Quizás la próxima vez?

—¿Quién dice que habrá una próxima vez?

T.K. sonrió de lado y se inclinó, presionando sus labios justo aun costado del endurecido miembro de Tom, dejando que su lengua sólo se asomara, para lamer a un costado, tentándolo—. Lo dice este chico.

Jadeando, un sonrojo se asomó en la cara de Tom—. Sí, bueno, ese chico no tiene absolutamente nada que decir en este tema.

Sintiéndose un poco más valiente, T.K. abrió los labios y dejó salir su lengua, para lamer el borde de la polla de Tom. Lamió hacia arriba, hasta la cabeza y revolvió la lengua en la punta, sonriendo de lado cuando sus ojos vieron a Tom. Se sintió orgulloso, mientras abría más la boca para acomodar el grosor de Tom que tenía en su mano y ronroneó cuando succionó.

Los muslos de Tom temblaron levemente bajo la mano libre que T.K. había usado para separar sus piernas. Estaba tranquilizándolo otra vez, mientras tomaba más y más de su carne en la boca y mecía la cabeza ligeramente.

Cada vez que subía, intentaba hacer espacio para más, apretando más los labios en torno a Tom, al sentir que las manos del otro bajaban y se apoyaban en la cabeza de T.K. Al principio no le importaba, pero cuando los dedos de Tom bajaron y sujetaron las trenzas que colgaban en su cuello, murmuró algo contra su polla y se separó.

—Hey —dijo T.K. como advertencia—. Nada de tirarme el pelo. Puede que te esté dando una mamada, pero no soy una chica.

La única respuesta de Tom fue sonreír coquetamente cuando tiró de una sola trenza y luego la soltó. Ahora no sabía a qué aferrarse, así que sus manos se fueron a los costados y sujetó las sábanas.

Dejando salir un gemido ronco, habló antes de sentir los cálidos labios de T.K. envolver su polla otra vez—. ¿T.K., honestamente, cómo aprendiste a hacer esto?

—¿Me creerías si te digo que es algo que viene programado en los muñecos ahora?

Tom resopló y miró hacia abajo—. ¿No se supone que T.K. es un muñeco para niños?

Hundiendo los hombros, T.K. no respondió, en lugar de eso, sólo volvió a lo que estaba haciendo. Se quedó un rato en la punta del miembro de Tom, sólo besando y presionando sus labios, mientras parecía pensar un momento. Tom no sabía qué estaba haciendo, hasta que miró hacia abajo y miró como escupía en sus dedos.

—Dónde… —empezó Tom, tratando de sentarse para ver lo que estaba haciendo el más joven—. ¿Dónde crees que…?

—Cállate, Tom —ordenó T.K., interrumpiendo al otro, mientras sus dedos bajaban y Tom sintió exactamente a dónde iban.

Su estómago se apretó, mientras su cuerpo se tensaba y levantaba ante la sensación de los dedos de T.K., haciendo círculos en el territorio inexplorado del agujero de Tom. Se aseguró de lubricarlo. Y Tom ni siquiera quería saber si estaba hablando en serio o no, cuando hizo el comentario de los nuevos y mejorados T.K. ¿Dónde demonios había aprendido esto?

Gruñó cuando sintió que la punta lo penetraba y no estaba seguro por qué T.K. estaba haciendo esto, considerando que había dejado bastante claro que no lo iban a hacer todo. Le habría preguntado al menor, pero el placer en su polla regresó y finalmente no pudo encontrar las palabras.

Su cabeza fue hacia atrás y dejó salir un gemido ronco, mientras su cuerpo se contorsionaba y trataba de ajustarse a las sensaciones. Los orgasmos no eran desconocidos para él, pero que su mente se fuera a las nubes sí—. Oh, mierda T.K., esto es raro.

Sacó la boca de la polla de Tom para sonreír, lo miró hacia arriba y sonrió. Tom sintió que empujaba sus dedos más adentro. Sabía lo que T.K. estaba buscando y, por muy incómodo que fuera, quería que T.K. lo encontrara—. Creo que me gusta estar dentro de ti.

—No te acostumbres —le advirtió—. Ya acordamos no hacer nada.

—Esto no es nada.

—¿Entonces, qué es?

T.K. se detuvo un momento, lamiéndose los labios, porque ya podía sentir el sabor de Tom en ellos. Ronroneó suavemente, mirando al techo un instante, luciendo como si estuviera profundamente concentrado—. ¿Qué tal… si esto no ha pasado?

—Pero sí…

—¿Y si fingimos que no? Entonces, técnicamente no es nada. —Tom en realidad no entendía la teoría de T.K., pero si eso es lo que quería creer, entonces Tom estaba bien con ello. Técnicamente no era nada.

Tom asintió con la cabeza, mientras ponía la mano en la cabeza de T.K. y, amenazantemente, envolvió un dedo en una trenza, la tiraría si tuviera que hacerlo—. Bien, ahora termina.

—Tom —dijo T.K. con suavidad, mirando a la versión mayor de sí mismo y retrasando sus movimientos a propósito, sólo para cabrear a Tom—. Estoy muy feliz que Bill y tú no se deshicieran de mí. De verdad me gustan, chicos. En especial Bill, lo amo.

—Yo también lo amo —dijo Tom, con una mirada desafiante y también, con una pequeña sonrisa coqueta en los labios. T.K. lo copió casi a la perfección.

—Bien, él me va a amar más, tarde o temprano.

—Eso es lo que tú crees.

Se inclinó, capturando la polla de Tom en su boca, una vez más, soltando un gran gemido contra ella. Él quería levantarse y besarlo nuevamente, pero tendría que conformarse con esto. Tenían que admitir que, seguramente, era una gran experiencia ser capaz de besarse a sí mismo y, además, excitarse con ello.

T.K. se puso a ello y, de pronto, se volvió a detener, recibiendo un gruñido cabreado del mayor—. ¿Hey, Mami Tomi, crees que la próxima vez que hagamos…?

—No hemos hecho nada, T.K. —Tom lo corrigió rápidamente, para que se metiera en la cabeza, que se suponía que esto nunca había pasado.

Él rodó los ojos—. Está bien. Entonces, la primera vez que hagamos algo, ¿crees que Bill se quiera unir?

—Tendrías que preguntarle a él, pero por alguna razón, no creo que la respuesta vaya a ser negativa —dijo Tom con honestidad, recordando como Bill se excitó y se puso caliente en la mesa, con tan sólo ver la pequeña sesión de besos entre ellos. Empujó la cabeza de T.K.—. No me dejes esperando.

T.K. sonrió de lado y Tom pensó en lo mucho que Bill disfrutaría de ver esto.

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Ninguno de los dos sabía que Bill estaba viendo. Había planeado regresar a casa, sólo para buscar unas películas, porque Andi y él habían visto todas las otras por la noche, pero lo que vio fue un poco diferente.

Con una mano presionada firmemente en el frente de sus pantalones, escuchó la frase de que ellos deberían hacer un trío y decidió que era tiempo de retirarse, lentamente. Lidiaría con ellos más tarde; ahora mismo, tenía que hacerse cargo de algo más.

& FIN &

¿Gustó? Fue un one-shot bastante ardiente jajajaja. Fue como la previa de lo que será el primer one-shot extra de la serie Simplemente desastroso. Como vieron, este fic fue un regalo de tomgasm, una lectora del verdadero desastre y le damos las gracias a ella por este one-shot.

Bueno, fue un capítulo realmente largo, espero lo hayan disfrutado.

Traductora del fandom

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